Las Moiras
La vida de los griegos.
Las tres hermanas mitológicas eran la personificación del destino y cada una tenía un rol distinto; Cloto, hilaba el hilo de la vida de todas las personas; Láquesis, medía el hilo, asignando la duración de la vida y determinando su suerte; y Átropos, cortaba el hilo con sus tijeras, marcando el final destino. Algunos mitos dicen que son hijas de Nyx, diosa de la noche, pero otros comentan que son hijas de Zeus y la titánide Temis. Los dioses no se interponen en su labor, sabían muy bien que al hacerlo podrían enfrentar graves consecuencias. Esto quiere decir que hasta los más poderosos gobernantes les tenían miedo.
En su Teogonía, Hesíodo describe a las Moiras como hijas de Nyx concebidas sin padre;
“Parió igualmente a las Moiras y las Keres, vengadoras implacables: a Cloto, a Láquesis y a Átropo que conceden a los mortales, cuando nacen, la posesión del bien y del mal y persiguen a los delitos de los hombres y dioses. Nunca cejan las diosas en su terrible cólera antes de aplicar un amargo castigo a quienes cometen delitos”.
Al ser hijas de la diosa de la noche, eran hermanas de las fuerzas tenebrosas del mundo, que incluían la Culpa, la Angustia entristecedora, Némesis y el Conflicto. Más adelante, en la Teogonía, las Moiras fueron mencionadas como hijas de Zeus y Temis:
“En segundo lugar, se llevó a la brillante Temis que parió a las Horas, Eunomía, Dike y la floreciente Eirene, las cuales protegen las cosechas de los hombres mortales, y a las Moiras, a quienes Zeus otorgó la mayor distinción, a Cloto, Láquesis y Átropo, que conceden a los hombres mortales el ser felices y desgraciados”.
Se cree que el fragmento 一que señala a las Moiras como hijas de Zeus y Temis一 fue escrito después del tiempo de Hesíodo, posiblemente añadido por un autor desconocido. Aunque Zeus afirmara ser su padre y se llamará a sí mismo «el líder de las Moiras», algunos autores antiguos no tomaron en serio esta declaración, entre ellos Heródoto y Platón.
Su equivalente en la mitología romana son las muy conocidas Parcas. Las tres moiras provienen del nombre griego Moira en singular, el cual Homero mencionó en la Ilíada como la deidad que hilaba la hebra de hila para Héctor, príncipe de Troya. Aunque ellas no aparecen predominadamente en ningún mito, sí juegan un papel importante en varias historias y trabajaban junto con múltiples dioses. Por ejemplo, se dice que Hermes fue ante las Moiras en la creación del alfabeto. También estuvieron presentes en el nacimiento de varios dioses y mortales.
«Las Moiras solo actuaban cuando se necesitaba intervenir en el destino de alguien»
Su representación cambió a lo largo de los años; En el arte, originalmente las Moiras solían representarse como mujeres atractivas. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, empezaron a ser representadas como ancianas de semblante serio que sostenían una rueca o un torno de hilar, a veces se las veía escribiendo el destino de los mortales; En la literatura, se veían representadas como mujeres de avanzada edad.
A continuación, les comento dos mitos donde estuvieron presentes las hermanas:
Meleagro
Meleagro fue un héroe griego, hijo de Eneo, rey de Calidón, y de su esposa Altea, hija de Testio, un rey de Anatolia. Cuando Meleagro tenía siete años de edad, las Moiras aparecieron y declararon que moriría cuando el leño ardiente de la chimenea se consumiera. Desesperada, Altea tomó el tizón, lo apagó y escondió en un cofre, su último recurso para evitar la muerte de su hijo.
Meleagro creció y se hizo un hombre fuerte, pero cometió un error fatal cuando olvidó honrar a Artemisa durante la cosecha anual. Furiosa, la diosa envió un jabalí enorme y feroz para que causara estragos. Se organizó una caza para matar a la bestia y los hombres más valientes tomaron parte en esta cacería, entre ellos Meleagro. Atalanta, la heroína griega, también participó y ella fue la primera en darle al blanco. Meleagro no solo le dio el golpe final al jabalí sino que también le dio la piel del animal a Atalanta, lo que causó un alboroto entre los hijos de Testio, quienes estaban convencidos de que el premio debería ser otorgado a un hombre. Furioso, Meleagro mató a los hijos de Testio, lo que enojó a su madre, a quien le dolió en demasía la muerte de sus hermanos. En su angustia, Altea sacó el leño del cofre y lo volvió a encender, lo que resultó en la muerte de Meleagro, tal y como fue proclamado por las Moiras.
El nacimiento de Heracles
Las Moiras estuvieron presentes cuando Alcmena estaba en las labores del parto de Heracles, junto con Ilitía, la diosa de los nacimientos, y Galantis, una amiga de infancia de Alcmena. Para calmar la ira de Hera, las Moiras e Ilitía estaban haciendo todo lo posible para evitar que Alcmena diera a luz un hijo de Zeus. Galantis, viendo cuánto sufría su amiga por los dolores del parto, les mintió a las diosas y les dijo que un varón había nacido y que sus privilegios divinos habían sido revocados.
Las Moiras se llenaron de pánico y pararon los dolores de Alcmena, lo que permitió que Heracles naciera. Pero, al igual que todas las deidades, a las Moiras no le hizo ninguna gracia ser engañadas y a Galantis le quitaron su identidad como mujer y la transformaron en una comadreja que llevó a cabo actividades sexuales y reproductivas grotescas.
Según Pausanias, las Moiras tenían un altar en la floresta de Euménides situado en Sición (Corinto), donde recibían ofrendas. El historiador griego también mencionó un santuario en Tebas (Grecia) que estaba situado entre los santuarios de Temis y de Zeus y seguramente, estaban al aire libre porque Pausanias mencionó que allí estaban erguidas dos estatuas o relieves. Podría haber un templo donde las Moiras, Demeter y Perséfone eran adoradas juntas o en tres templos separados dedicados a cada una de ellas, localizados en la misma zona. Durante el festival anual, se sacrificaban ovejas preñadas, se derramaban libaciones de miel y agua; y se llevaban flores en vez de guirnaldas de mirto en honor de las Moiras y otras diosas.
Siendo un simple mortal, también me dan miedo las Moiras. Imagínate que alguien más sabe cuándo, dónde y a qué hora morirás y aun así, no podrás hacer nada para cambiarlo. Ninguna ofrenda o alabanza cambiara su opinión, eso para mi las hace mejores ante cualquier dios o diosa. Todos debían cumplir con su palabra, hasta el orgulloso Zeus. Aunque no digan su nombre, reconocemos que en todos los mitos, ella ya sabía lo que estaba ocurriendo y lo que vendría.
Podemos decir, en otras palabras, que las Moiras fueron las primeras diosas del chisme.





¡Me encantó! Las Moiras eran las máximas de máximas, temidas por todos pero aún así necesarias para todos.
Wow ¡Ni me había puesto a pensar en que las tres tuvieran nombres propios! y eso que su presencia me parece la más misteriosa e interesante